Rosario actualiza su arbolado: nuevo marco regulatorio

El Concejo aprobó una ordenanza que protege, conserva y promueve el arbolado público urbano y periurbano. Con principios como “in dubio pro árbol”, fija reglas para poda, extracción y forestación, y eleva el estándar ambiental frente al cambio climático.

Arbolado público Rosario: el Concejo Municipal aprobó un nuevo marco regulatorio para el arbolado urbano y periurbano que busca proteger, conservar, manejar y promover los ejemplares existentes, además de incrementar su número y calidad. La ordenanza reconoce el rol de los árboles como infraestructura verde esencial para garantizar el derecho a un ambiente sano, especialmente en el contexto de cambio climático y olas de calor más frecuentes.

El texto fija principios rectores que orientarán toda intervención sobre el arbolado. Entre ellos se destacan el “in dubio pro árbol” —cuando haya dudas, la decisión se inclina a favor del árbol—, la mitigación y adaptación al cambio climático, la participación ciudadana, la precaución, la prevención de riesgos sobre las personas y la progresividad en la mejora del bosque urbano. Desde estos lineamientos se ordenan y regulan tareas de conservación, mantenimiento, extracción y forestación en veredas, parques y espacios públicos.

La norma unifica y actualiza criterios que antes estaban dispersos, y pone al árbol en el centro de la planificación urbana rosarina. Define estándares técnicos para podas y autorizaciones excepcionales de extracción, promueve la reposición con especies adecuadas al sitio y la diversidad vegetal, y refuerza la obligación de mantener el arbolado en obras públicas y privadas, priorizando el rediseño de proyectos para evitar daños innecesarios.

Además, impulsa instrumentos de gestión como inventarios actualizados, planes anuales de forestación y mantenimiento por distrito, protocolos ante eventos climáticos severos y canales de participación para vecinos y organizaciones. El enfoque apunta a una gestión basada en evidencia, con monitoreo y metas medibles (superficie de sombra, nuevas plantaciones, supervivencia de ejemplares y respuesta ante reclamos).

El flamante marco surgió de la unificación del proyecto del concejal Agapito Blanco con la iniciativa de la edila María Fernanda Gigliani, que expusieron en el recinto junto al presidente de la comisión de Ecología, Julián Ferrero. El acuerdo político permitió modernizar la política de arbolado y actualizarla a estándares ambientales vigentes, alineándola con agendas de salud pública, movilidad peatonal, biodiversidad urbana y confort térmico.

Qué sigue: la reglamentación técnica, la actualización del inventario, la capacitación de cuadrillas y contratistas, y campañas para promover el cuidado del árbol de vereda (riego, tutorado, protección del alcorque y aviso temprano de riesgos). La expectativa oficial es que, con una regla clara y previsible, crezca la cobertura arbórea, mejore la calidad del arbolado y se reduzcan las intervenciones dañosas. En tiempos de calor extremo, más sombra y más verde también son una política de cuidado.

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