24 de marzo: a 50 años del golpe que marcó a la Argentina

El 24 de marzo a 50 años del golpe de Estado sigue siendo una fecha central en la historia argentina. No solo por lo ocurrido en 1976, sino por las huellas que dejó en la sociedad y en la construcción de la memoria colectiva.
El 24 de marzo a 50 años del golpe de Estado se mantiene como una de las fechas más significativas de la historia argentina, atravesada por el recuerdo, la reflexión y el análisis de sus consecuencias.
La irrupción de la última dictadura cívico-militar no representa únicamente un cambio de gobierno. Implica una transformación profunda en la relación entre el Estado y la sociedad, marcada por el miedo, el silencio y la ruptura del orden democrático.
El uso sistemático de la violencia, la desaparición de personas y la clandestinidad como método configuran un escenario que deja una marca difícil de dimensionar, incluso con el paso del tiempo.
El impacto del terrorismo de Estado
Durante ese período, el terrorismo de Estado se instala como práctica, alterando de manera estructural la vida social, política y cultural del país.
La persecución, el control y la represión generan una ruptura en los vínculos sociales, mientras miles de familias quedan atravesadas por la desaparición forzada de personas.
Este proceso no solo afecta a quienes lo padecen directamente, sino que deja consecuencias que se extienden a lo largo de generaciones.
La construcción de memoria como respuesta
Frente a ese contexto, distintos sectores de la sociedad comienzan a construir un camino basado en la memoria.
Familiares de víctimas, organismos de derechos humanos y referentes sociales sostienen durante décadas la búsqueda de verdad y justicia, incluso en escenarios adversos donde visibilizar lo ocurrido implica riesgos.
Ese recorrido se convierte en uno de los pilares fundamentales de la Argentina contemporánea.
Democracia, memoria y presente
Con la recuperación democrática, el país inicia un proceso singular a nivel internacional, donde la memoria deja de ser solo recuerdo para convertirse en política pública, debate social y parte de su identidad.
Hoy, el 24 de marzo a 50 años del golpe de Estado no es solo una fecha del pasado, sino una referencia que sigue interpelando el presente.
Se expresa en la forma en que se entiende la democracia, en los límites del poder y en la importancia de sostener consensos básicos como sociedad.
Recordar no implica quedarse anclado en el pasado, sino construir sentido en el presente y proyectar el futuro.
NUNCA MÁS.





