#Roldán: preocupación de los familiares de los alumnos del Anexo 1643 por la vuelta a las clases
Los familiares fueron informados, por medio de un comunicado, que la escuela no está en condiciones edilicias de volver a las clases presenciales. En el…

Roldán preocupación de los familiares
Los familiares fueron informados, por medio de un comunicado, que la escuela no está en condiciones edilicias de volver a las clases presenciales.
En el día de ayer, los familiares de los alumnos de la escuela Anexo 1643 de la ciudad de Roldán fueron avisados, mediante un comunicado emitido por la institución, de la posibilidad de que el colegio no pueda retornar a las actividades habituales y presenciales al no poder “asegurar el protocolo aprobado por el Ministerio de Educación de la Nación al cual se sumó la provincia de Santa Fe”.
Desde la escuela señalaron que, desde mediados de febrero del año presente, cuando aún no se había decretado el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, comenzaron con las tratativas “para alquilar un inmueble en un casco céntrico de la ciudad”. Después de haber presentado las carpetas y documentación requerida, la gestión sigue en curso sin haberse concretado aún.
Por último, los directivos del Anexo 1643 expresaron la necesidad de que las familias de los alumnos se sumen al trabajo mediante las clases virtuales, ya que ese será el modo en el que trabajarán hasta el fin del ciclo lectivo 2020.
El protocolo para el regreso a las aulas
La vuelta a las clases presenciales en 2020 estuvo sujeta a un protocolo nacional elaborado por el Ministerio de Educación, que cada provincia debía adaptar y aprobar a nivel local antes de autorizar la reapertura de cada institución. Entre los requisitos más habituales figuraban el distanciamiento entre pupitres, el uso de tapabocas, el ingreso escalonado por burbujas o grupos reducidos, la ventilación permanente de las aulas y la disponibilidad de espacio suficiente para garantizar la distancia mínima entre estudiantes.
Estas exigencias edilicias y sanitarias llevaron a que, en muchas localidades del país, instituciones que funcionaban en inmuebles alquilados o con espacios reducidos debieran postergar su regreso a la presencialidad o gestionar alternativas, como el alquiler de nuevas sedes, mientras continuaban con clases virtuales o mixtas.






