«Cuando volví de las islas estuve oculto, nos escondieron de la sociedad. Estábamos flacos espiritual y físicamente»

En Vida Equivocada nos comunicamos con Adrián Marrone, veterano de la Guerra de Malvinas, quien nos comentó su experiencia a 39 años de este acontecimiento.

Adrián comenzó comparando este último año de pandemia, con la experiencia de vivir una guerra. «Cuando nos ordenaron quedate en tu casa, no te muevas, estás esperando al enemigo. En la trinchera esperábamos al enemigo ansiosamente. Nosotros esperamos la enfermedad. Ahora ya lo superamos, ese primer momento psicológico fue tremendo«.

Considera que «hay una distorsión política más allá del sentimiento de la gente. Lo de Malvinas es una cuestión convocante de toda la nación y del pueblo. Malvinas es el hito fundamental por el cual todos los argentinos sentimos algo en común. Ese sentido de unión y de familiaridad, que al igual que la pandemia nos ha hecho unir un poco más; esa es la cuestión, un pedazo de territorio en si no es convocante, es todo lo que significa. Nuestra cultura, luchar por algo que va más allá de un pedazo de tierra».

La dictadura militar de ese momento aprovechó la situación para tapar errores propios. Le vino bien tanto a -los políticos de- Argentina como Inglaterra, que estaba en un proceso político bastante difícil también. No podemos ser tan obvios de no saber que la coyuntura occidental iba a apoyar a Inglaterra, con el apoyo que tuvo siempre de EEUU.

«Las naciones europeas de la OTAN se habían unido para el conflicto, -los ingleses- tenían el apoyo de toda la comunidad europea. El brexit nos da una oportunidad de que ellos no sean reconocidos por Europa», comentó respecto a la posibilidad de recuperar la soberanía sobre las islas.

Sostiene que «nadie quiere ir a una guerra. Existía en ese momento una cuestión de aventura, el sueño de liberación, que ibamos a entrar como conquistadores. Repatriadores de un pedazo de tierra de la cual nos habían enseñado en la escuela que era nuestra. Cuando te chocás con la realidad, con el olor de la guerra te das cuenta que ir con una gomera a pelear con un misil atómico es ridículo».

Lo peor que viví fue la muerte cercana de mis compañeros. A ese compañero que perdió la vida le diría que dejó la vida para que nosotros podamos contar lo que significó y significa Malvinas. Es respetar una cantidad de cosas que los argentinos no debemos perder y las estamos perdiendo. Está bien que el servicio militar no exista más.

Adrián ve con dolor la situación actual de la sociedad argentina: «hay cada vez más odio y resentimiento. Ha llegado hasta a las mismas familias: soy blanco o soy negro».

Piensa que «la demagogia en este país existió siempre. Somos izquierda sin haber hecho nunca un sacrificio, somos de derecha porque tenemos plata».

Cuando volví de las islas estuve oculto, nos escondieron de la sociedad. Estábamos flacos espiritual y físicamente. Estuve 74 días en Malvinas, una semana más y me tenían que amputar los pies por congelamiento.

Para finalizar, relata su retorno al país tras el combate. «Llegué a Buenos Aires en el tren pensando que me iban a tratar como a un héroe. Cuando veo la indiferencia de la gente, y que te miren como si nada hubiese pasado me chocó. La sociedad seguía como si nada hubiera pasado. Durante 10 años hubo desmalvinización, se negó la situación. A la persona que estuvo en la guerra, no nos atendieron durante 10 años. Políticamente nos ocultaron, no podíamos pedir trabajo porque éramos loquitos de la guerra».

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