El Gobierno salió a respaldar a Manuel Adorni en medio de la polémica por su viaje

La Casa Rosada activó una defensa política del jefe de Gabinete después de la difusión de nuevos detalles sobre sus traslados. En el oficialismo aseguran que las críticas fueron exageradas, aunque admiten que el episodio pudo haberse manejado mejor.

El Gobierno salió a respaldar a Manuel Adorni en medio de la polémica por sus viajes y buscó mostrar una señal de apoyo político hacia adentro y hacia afuera de la Casa Rosada. La reacción oficial se dio después de que tomaran estado público la inclusión de su esposa en un vuelo presidencial a Nueva York y un traslado en avión privado durante el fin de semana largo de Carnaval.

Según publicó Infobae este 12 de marzo de 2026, en el Ejecutivo sostienen que no hubo una orden formal para alinear al Gabinete, pero sí un movimiento que se fue armando de manera escalonada en redes sociales y declaraciones públicas. En distintos sectores libertarios describieron ese proceso como un “efecto cascada”, que empezó con algunos respaldos puntuales y terminó con una defensa más amplia del funcionario.

Entre las primeras voces que salieron a apoyarlo estuvo Sandra Pettovello, una de las ministras con mejor vínculo político con Adorni dentro del Gabinete. Con el correr de las horas, se sumaron otros funcionarios y dirigentes del oficialismo hasta llegar al mensaje de Karina Milei, que fue leído dentro del Gobierno como la señal más fuerte de respaldo.

La secretaria general de la Presidencia publicó un apoyo “total e incondicional”, un gesto que en la Casa Rosada interpretaron como suficiente para cortar las especulaciones sobre una eventual salida del jefe de Gabinete. De acuerdo con la nota, esa posibilidad nunca estuvo verdaderamente en evaluación, pero el pronunciamiento de Karina Milei terminó de ordenar la escena política interna.

También se expresaron en favor de Adorni otros integrantes del oficialismo, entre ellos Luis Caputo, Mario Lugones, Federico Sturzenegger, además del presidente Javier Milei y el asesor Santiago Caputo. La lectura dominante dentro del Gobierno es que el funcionario quedó en el centro de una ofensiva política y mediática que buscó dañarlo en un momento de alta exposición.

Puertas adentro, sin embargo, no todo se resume a una defensa cerrada. La misma nota señala que varios sectores del Ejecutivo consideran que las críticas fueron desmedidas, pero al mismo tiempo reconocen que el episodio pudo haberse evitado o, al menos, explicado de otra manera. En ese punto, algunos funcionarios entienden que las primeras respuestas públicas de Adorni no ayudaron a bajar la tensión.

Dentro del oficialismo sostienen que ni la invitación de su esposa al viaje oficial ni el uso del avión privado constituyen, por sí mismos, una falta grave. Aun así, admiten que la situación requería un manejo más prolijo desde el inicio, sobre todo por el impacto político que podía generar en un Gobierno que suele construir parte de su discurso sobre la austeridad y el cuestionamiento a los privilegios. Esa contradicción quedó en el centro de la controversia.

El episodio también abrió otra discusión interna: la filtración de documentos y de un video vinculados a los viajes del jefe de Gabinete. En sectores del Gobierno hubo enojo por esa difusión y algunas fuentes deslizaron que podría haber consecuencias más adelante en áreas donde detectan fallas de control. Por ahora no hay acusaciones públicas directas contra funcionarios del propio oficialismo, pero sí malestar por cómo circularon esas imágenes e informes.

Más allá de la polémica, la principal conclusión política en la Casa Rosada es que Manuel Adorni conserva respaldo pleno y que la crisis no alteró su lugar dentro del esquema de poder libertario. Al contrario, la reacción oficial mostró un cierre de filas para blindarlo y volvió a exhibir el peso específico de Karina Milei en la contención y en el ordenamiento interno del Gabinete.

Acerca del autor