Funes volvió a marchar hacia la Quinta, sitio atravesado por el horror del terrorismo de Estado

La ciudad vuelve a movilizarse hacia la Quinta de Funes, un ex centro clandestino de detención. La jornada está atravesada por la memoria, con fuerte presencia del recuerdo de Ana María Gurmendi y el reclamo sostenido de justicia.

La comunidad de Funes se moviliza nuevamente hacia la Quinta de Funes como espacio de memoria, en una jornada marcada por el recuerdo, la reflexión y el compromiso con los derechos humanos.

El predio, atravesado por una de las etapas más oscuras de la historia argentina, funciona durante la última dictadura como un centro clandestino de detención, donde se llevan adelante tareas de inteligencia, secuestro y tortura.

En ese contexto, la movilización recorre el camino hacia el sitio con una fuerte carga simbólica, reafirmando la necesidad de sostener viva la memoria colectiva.

El recuerdo de Ana María Gurmendi

Durante la jornada, uno de los nombres que resuena con fuerza es el de Ana María Gurmendi, víctima del terrorismo de Estado y parte de la historia que marca profundamente a la ciudad de Funes.

Su figura se convierte en un emblema dentro de la marcha, representando a las víctimas que pasaron por este lugar y a todas aquellas personas que aún forman parte del reclamo de memoria, verdad y justicia.

Una movilización con mirada regional

La actividad se realiza en la previa de la movilización central que se desarrolla en Rosario, en una fecha cargada de significado para todo el país.

Como cada año, vecinos, organizaciones y referentes sociales vuelven a poner el cuerpo en las calles, reafirmando el compromiso colectivo frente a los crímenes del terrorismo de Estado.

Un sitio que avanza hacia su recuperación

La jornada también se da en un contexto clave para el futuro del lugar. Está previsto el avance del proceso de licitación para las obras que buscan transformar la Quinta de Funes en un espacio de memoria, con el objetivo de preservar su historia y abrirlo a la comunidad.

Este proyecto apunta a consolidar el sitio no solo como testimonio del horror vivido, sino también como un espacio activo de reflexión, educación y construcción democrática.

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