Scaloni se quebró por Panichelli: el dolor más humano de la Scaloneta y una conferencia que terminó antes de tiempo.

Lionel Scaloni no pudo sostener la emoción al hablar de Joaquín Panichelli, el delantero cordobés de 23 años que sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y quedó afuera del Mundial 2026. Venía peleando su lugar en la Selección después de una temporada enorme en Racing de Estrasburgo.

Hay dolores que el fútbol no puede disimular. Ni con pizarras, ni con análisis, ni con la cabeza puesta en el próximo partido. Este lunes, en la previa del amistoso ante Zambia, Lionel Scaloni mostró su costado más humano cuando le tocó hablar de Joaquín Panichelli. En una conferencia marcada por la cercanía del Mundial, la lista de 55 y el último ensayo en casa antes de viajar, el entrenador de la Selección se frenó en seco cuando el tema dejó de ser la pelota y pasó a ser el dolor.

Scaloni contó que, apenas recibió el diagnóstico, Panichelli no se encerró ni eligió bajar la persiana. Hizo lo contrario: fue al predio de la AFA y pidió hablar con el cuerpo técnico y sus compañeros. Ahí, según relató el DT, se vivió uno de esos momentos que explican por qué esta Selección también se construyó desde lo humano. No fue solo la baja de un delantero: fue el golpe a un pibe que venía haciendo todo bien, en silencio, a fuerza de esfuerzo y convicción.

Entonces llegó la frase que atravesó la conferencia y a todos los que la estaban viendo: “es un laburante de esto”. Scaloni remarcó que Panichelli se había ganado su oportunidad y, ya con la voz quebrada, terminó abruptamente su respuesta para cerrar la conferencia. No fue una escena grandilocuente: fue más fuerte que eso. Fue el técnico campeón del mundo mostrando que detrás de la competencia feroz también hay afecto, injusticia y un vestuario que sufre cuando uno de los suyos cae antes de la carrera más importante.

Y duele más porque la historia de Panichelli venía escrita con la tinta de la pelea. Nacido en Córdoba, formado en River, se fue a Europa para hacerse lugar en un camino nada sencillo. En Alavés ya había sufrido una grave lesión de rodilla en 2023, pero volvió. Se reconstruyó. Metió 21 goles en Mirandés, dio el salto a Racing de Estrasburgo en julio de 2025 y en esta temporada explotó de verdad: lidera la tabla de goleadores de la Ligue 1 con 16 tantos y llegaba encendido, con siete goles en sus últimas nueve apariciones en todas las competencias.

La AFA informó primero un traumatismo en la rodilla derecha y al día siguiente confirmó la peor noticia: rotura del ligamento cruzado anterior. Según ESPN, la recuperación demandará entre seis y ocho meses, por lo que Panichelli se perderá el Mundial 2026. En ese contexto, su nombre quedó inevitablemente afuera de una carrera en la que Scaloni ya reconoció que la prelista de 55 futbolistas fue elevada y que ahora llegará el recorte final.

Pero incluso en medio del golpe, Panichelli eligió pararse como juegan los que se hicieron desde abajo: sin lástima y con el pecho abierto. En sus redes dejó una frase que ya suena a promesa: “La vida me debe sueños por cumplir”. Y ahí está, quizás, la fibra más futbolera de toda esta historia: la de un delantero que se cayó justo cuando estaba tocando el cielo, pero que ya sabe volver. Porque a veces el fútbol te saca del partido. Y a veces, también, te deja una revancha esperándote más adelante.

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