Argentina avanzó en un acuerdo con fondos que aún litigaban por el default de 2001

El Gobierno argentino informó ante la jueza Loretta Preska en Nueva York que alcanzó un principio de acuerdo con los fondos que todavía mantenían juicios abiertos por deuda impaga del default de 2001. Las partes pidieron suspender el litigio mientras siguen negociando.

Argentina dio un paso para cerrar uno de los últimos juicios que seguían abiertos por la crisis de 2001. El Estado presentó una carta ante la jueza Loretta Preska, del Distrito Sur de Nueva York, en la que comunicó un principio de acuerdo con los fondos que aún litigaban por deuda soberana en default. A partir de esa novedad, las partes solicitaron pausar el proceso judicial mientras avanzan hacia un cierre definitivo.

Los acreedores involucrados son fondos que no habían cerrado su situación en los canjes anteriores y siguieron reclamando en la Justicia de Estados Unidos. Entre los nombres mencionados figuran Attestor Master Value, Trinity Investments, Bainbridge Fund, White Hawthorne, Bison Bee LLC y Bybrook Capital Master. Según la presentación citada por La Nación, los litigantes aceptaron suspender las actuaciones mientras se termina de negociar la conciliación.

El caso arrastra una historia larga. Pese a los canjes de deuda de 2005, 2010 y 2016, quedó un remanente de holdouts que mantuvo reclamos judiciales contra la Argentina. El año pasado, esos fondos lograron embargos por alrededor de US$310 millones luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara una apelación argentina, en una disputa vinculada a garantías de los viejos bonos Brady.

Según explicó el consultor Sebastián Maril, citado en la cobertura, el pedido de suspensión también alcanza planteos recientes como el que había hecho Bainbridge en octubre de 2025 para intentar cobrar con participación estatal en el Banco Nación y en Aerolíneas Argentinas. Ese punto muestra hasta dónde había escalado la pelea judicial por los últimos restos de deuda impaga de 2001.

Aunque el entendimiento todavía no está cerrado del todo, el paso dado por las partes puede convertirse en el final de uno de los últimos frentes abiertos por el default argentino de 2001. De concretarse, sería otro capítulo de cierre en una saga que durante más de dos décadas condicionó la relación del país con los mercados y con la Justicia estadounidense.

Acerca del autor