Malvinas: un dirigente republicano en Israel pidió que Trump revise la postura de EE.UU. y apoye el reclamo argentino

La discusión se activó a partir de un post de Marc Zell, referente de Republicans Overseas en Israel, que vinculó la crisis en el Estrecho de Ormuz con la política de Washington sobre las Islas Malvinas. No habló en nombre de la Casa Blanca y, hasta este 19 de marzo de 2026, no hay señales oficiales de un giro de Estados Unidos sobre la soberanía.

La frase que encendió la discusión sobre Malvinas no salió de la Casa Blanca ni del Departamento de Estado. La escribió Marc Zell, un abogado estadounidense-israelí que se presenta como presidente de Republicans Overseas Israel y vicepresidente y asesor legal de Republicans Overseas, Inc.. Su peso es político y militante dentro del universo republicano en el exterior, pero no ocupa un cargo formal en la administración de Donald Trump.

El post de Zell, publicado el 17 de marzo de 2026 en X, dice en lo central que Argentina estaría enviando unidades navales para ayudar a Estados Unidos a resguardar el tráfico en el Estrecho de Ormuz, que el Reino Unido se negó y que, por eso, Trump debería reconsiderar la política estadounidense sobre las Falkland Islands y apoyar el reclamo argentino sobre las Malvinas. Ese mensaje existió y circuló con fuerza en cuentas libertarias, conservadoras y proisraelíes.

Pero ahí aparece el primer punto clave: una cosa es el post y otra, muy distinta, una definición oficial de Washington. Al revisar la actividad pública reciente de la Casa Blanca, sigue vigente el discurso de “relación especial” con el Reino Unido y el acuerdo de prosperidad económica bilateral anunciado en mayo de 2025, que incluso sigue en implementación. En paralelo, en los canales oficiales argentinos sobre Medio Oriente y Cancillería sí aparece respaldo político a la acción de Estados Unidos e Israel, pero no surge un anuncio oficial visible de un cambio de postura estadounidense sobre Malvinas ni un comunicado conjunto que avale la soberanía argentina.

El segundo punto es la frase sobre el “peor momento” entre Estados Unidos y Reino Unido. Hay elementos para afirmar que hubo enojo de Trump con Keir Starmer por la falta de entusiasmo británico para involucrarse en la crisis del Golfo. Trump llegó a decir que “no estaba contento” con el Reino Unido y cuestionó que Londres no quisiera enviar medios navales como él pretendía. Pero eso convive con otra realidad: Estados Unidos y Reino Unido mantienen acuerdos económicos y de seguridad activos, por lo que hablar de “peor momento” como hecho cerrado luce más como una interpretación política que como una constatación institucional.

También hay que poner bajo lupa la parte más delicada del planteo de Zell: la supuesta ayuda naval argentina en Ormuz. En los resultados públicos revisados de Cancillería argentina sobre la crisis en Medio Oriente aparece apoyo político a las acciones de Washington e Israel, pero no encontré, al cierre de esta nota, un anuncio oficial del Gobierno argentino sobre el envío de unidades navales al Estrecho de Ormuz. Esa diferencia es central: el post de Zell existe, pero la afirmación fáctica sobre barcos argentinos necesita una confirmación estatal que, por ahora, no aparece en los canales oficiales consultados.

En términos diplomáticos, el post no cambia la política de Estados Unidos sobre Malvinas. Lo que sí muestra es otra cosa: que en sectores del ecosistema republicano pro-Trump empezó a circular la idea de usar la crisis de Medio Oriente para castigar políticamente al Reino Unido y, al mismo tiempo, premiar a la Argentina de Javier Milei. Eso no equivale a una decisión oficial, pero sí revela que un tema históricamente vedado para Washington empezó a ser nombrado en voz alta por actores alineados con el trumpismo.

Ahora bien, de ahí a hablar de “recuperar las Malvinas” hay un salto enorme. La posición argentina sigue siendo la de una disputa de soberanía que debe resolverse por vías pacíficas y negociadas, tal como la sostiene la Cancillería argentina en Naciones Unidas. Del lado británico, Londres mantiene la doctrina de la autodeterminación de los isleños y repite que la soberanía no se negocia mientras los habitantes quieran seguir bajo bandera británica. Esa distancia de fondo sigue intacta.

Dicho de otro modo: hoy no hay un giro oficial de Estados Unidos a favor de la Argentina en Malvinas. Lo que sí hay es un posteo con alto voltaje político, escrito por un dirigente republicano con visibilidad en Israel, en un momento de roce entre Trump y Starmer por Medio Oriente. El valor periodístico del episodio está ahí: abre una conversación que hace años era impensada en el universo trumpista, pero todavía no alcanza para hablar de un cambio real en la política exterior de Washington.

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