El consumo de carne vacuna cayó al nivel más bajo en 20 años en Argentina

El consumo de carne vacuna en Argentina cayó a 47,3 kilos por persona por año, el registro más bajo en dos décadas. La menor oferta, la suba de precios por encima de la inflación y el avance de las exportaciones explican buena parte de la baja.
El consumo de carne vacuna en Argentina cayó a 47,3 kilos por habitante por año en la medición de los últimos 12 meses cerrada en febrero de 2026, el nivel más bajo de las últimas dos décadas. El dato surge de un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), que además marcó una baja interanual de 2,5% y una pérdida de alrededor de 1,2 kilos por persona frente al año anterior.
La comparación histórica muestra el tamaño del retroceso. Hace dos décadas el consumo rondaba los 62,2 kilos por persona, mientras que en 2008 había llegado a un pico de 69,4 kilos. Hoy, el mercado interno aparece mucho más debilitado, en un escenario donde la carne sube fuerte en el mostrador y el bolsillo no acompaña.
Detrás de esa caída hay una combinación de factores. Por un lado, la producción se achicó: entre enero y febrero de 2026 sumó 457 mil toneladas res con hueso, con una contracción de 9,1% frente al mismo bimestre de 2025. Por otro, la faena vacuna también se redujo: en febrero quedaron procesados 924.300 animales, un 10,7% menos que un año antes.
Al mismo tiempo, los precios siguieron para arriba. El valor del animal en pie en el mercado de Cañuelas subió 8,5% en febrero contra enero y acumuló un aumento interanual de 72,7%. En paralelo, los precios minoristas de los cortes vacunos relevaron un alza de aproximadamente 12% en los dos primeros meses de 2026, mientras la inflación general rondó el 6% en ese período.
La menor disponibilidad de hacienda tiene además una explicación productiva de arrastre. El sector sigue sintiendo el impacto de la sequía entre 2021 y 2024, sumada a inundaciones en zonas clave durante 2024 y 2025, lo que forzó ventas anticipadas, redujo el stock de madres y recortó la oferta de animales para faena. Ese combo terminó empujando todavía más los precios.
En paralelo, las exportaciones crecieron. En los dos primeros meses de 2026 los envíos al exterior sumaron 124 mil toneladas res con hueso, con una suba interanual de 6,6%. Medidas en peso producto, se certificaron 43.600 toneladas, un 13,5% más que un año antes. También mejoró el valor promedio exportado, que llegó a USD 7.362 por tonelada, con una suba de 30% frente a enero de 2025.
Ese cambio también se nota en el destino de la producción. Entre 2011 y 2015 el mercado interno llegó a absorber más del 91% de la carne producida en el país, con un pico de 94,8% en 2014. Después empezó una caída sostenida: bajó al 83% en 2017, tocó 68% en 2024 y para 2026 la proyección ubica el consumo interno en 72,9% del total producido.
La conclusión es doble: los argentinos comen menos carne vacuna y, al mismo tiempo, la carne pesa cada vez más en el gasto diario. En un país históricamente asociado al consumo de carne, el dato no solo muestra un cambio económico. También refleja un cambio de hábito forzado por precios, oferta y pérdida de poder de compra.






